Que viene el coco y te comerá

Monsters SA¿Os acordáis de la película “El Show de Truman”, en la que un hombre descubre que su vida es una auténtica farsa? Actores sin escrúpulos se hacen pasar por su familia, amigos, vecinos; todo ello retransmitido por las cadenas de todo el país, desde el mismo día de su nacimiento. El método que utiliza el programa para que a Truman no se le pase por la cabeza salir de aquella burbuja construida para su explotación, me resulta más que familiar… Desde el principio, crean en su mente todo tipo de fobias y miedos, para obligarle a permanecer entre aquellas gentes, en su supuesta zona de confort, donde parece que nada ni nadie puede perjudicarlo…

Todos alguna vez nos hemos sentido identificados con Truman. Nada más nacer, nos cantan canciones que dicen que si no te duermes, vendrá un tal coco y te comerá… Eso sí, con voz dulce y melodía pegajosa, para que no se te olvide en la vida! Nos enseñan cuentos sobre la obediencia y la sumisión como norma natural, donde la princesa solo encuentra el príncipe, después de haber vivido mil y una calamidades. Nos criamos rodeados de avisos, advertencias, ten cuidado, te vas a hacer daño, no te sueltes de mi mano o vendrá el hombre del saco, no te toques ahí o te quedarás ciego, ahí viene la bruja mala, carbón en lugar de regalos, al infierno por ser malo, un cielo prometido a base de sacrificios inhumanos,…

¿Y qué si me caigo? ¿Y qué si me pierdo? ¿Y qué si me equivoco? Me levantaré. Me encontraré. Rectificaré. Y volveré a hacerlo las veces que sea necesario. Somos valientes por naturaleza. Nosotros mismos nos limitamos unos a otros, algunos por interés, pero la mayoría, por mera tradición. Resulta estúpido…

En la adolescencia, nos cargan de culpas, de represión, nos hacen avergonzarnos de nuestro cuerpo, nos niegan el derecho a una sexualidad plena y saludable, regando nuestros impulsos con la tormenta de enfermedades y embarazos no deseados. En lugar de decirnos cómo, nos dicen NO. Ir a la guerra nos honra, hacer el amor es una deshonra. ¿Qué clase de locura es esta?

Llegamos a la edad adulta con una carga de temores tan pesada como inútil, y nos hacemos a la idea de que vivimos en una sociedad de “bienestar”, sin pensar en que todo esto no es más que otro Show de Truman sin televisar, donde los creadores son a la vez protagonistas, alimentados por el miedo y atormentados por culpas innecesarias.

Hemos sido programados para temer, para no atrevernos, para quedarnos dentro del show, por si… Por miedo a… Porque es lo que hay. No podemos pretender mejorar nuestro futuro y el de nuestros hijos, si seguimos haciendo lo mismo que han hecho con nosotros.

Imaginemos por un momento que nuestro mundo estuviese poblado por personas sin esos miedos adquiridos, provocados por la ignorancia de quien pensaba hacer lo correcto coartando nuestra libertad de pensar, sentir y sufrir si es necesario, pero al fin y al cabo, VIVIR.

Imaginemos que esas personas construyen una sociedad… Sulleys y Boos enamorados, Quijanos y Sanchos cuerdos… Una Dulcinea real… Un Truman colmado de libertad… Gente que, no necesita temer, y tampoco atemorizar!

Hermoso, ¿verdad? ¿A qué esperamos?

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